Yo me quedo en casa. Todo saldrá bien

“No hay que temer en los momentos difíciles, lo mejor viene de ahí”, se lee en un mensaje en un árbol de un barrio italiano. Foto VD, Guadalupe Toloza.
Columna de Opinión
Colaboración de Guadalupe Tolosa, desde Italia para Voz de la Diáspora

Desde el 9 de marzo, Italia está sitiada por orden de las autoridades. Desde entonces, hay algunas frases que se han hecho populares entre los residentes, que se han visto obligados a acuartelarse en sus casas.

En cada vivienda, la vida ha cambiado, pareciera que los ambientes externos e internos se han invertido. Sin embargo, el hecho de quedarse en casa no significa estar descansando o no hacer nada productivo.

En cada vivienda, hay un ejército de alumnos de primaria, secundaria, bachillerato, universitarios, empleados públicos, privados, maestros de todos los niveles académicos, colaboradores familiares, asistentes a personas no autosuficientes, empresarios, ancianos, que se ocupan de los menores en edad escolar.

Todos tenemos que colaborar en la gestión de clases didácticas de los alumnos que ahora desde casa reciben sus clases vía telemática, por grupos de WhatsApp organizados por maestros, representantes de clases, padres de familia, que son parte de la máquina que empuja los encuentros online de los estudiantes que después de una o dos semanas en algunos casos, con gran entusiasmo se saludaron felices.

Son más de 600 escuelas que se han adherido a plataformas online y más de 170 mil clases. Un número no previsto, que debido a ello ha tenido interferencias en las conexiones, pero que ahora forman parte del lenguaje cotidiano: spaggiari, clases en vivo, webex, office.com por mencionar algunas.

Y mientras transcurre la cuarentena, en casa, el tiempo sirve para organizar muchas iniciativas como salir a sonar un instrumento en el balcón, encender una vela, aplaudir a una determinada hora, pero siempre respectando la ley.

La vida con Covid 19 ha cambiado a toda Italia y está cambiando el mundo entero. Pero pese a las adversidades y dificultades que se enfrentan, las personas se acomodan al momento, buscando el lado positivo. Ahora hay más tiempo de pasar en familia, esperando que cuando esta crisis sanitaria pase, llegue la primavera.

Esperando que cuando todo pase, podremos ver y abrazar a nuestros vecinos, amigos, parientes cercanos y lejanos. La naturaleza menos contaminada regalará los mejores paisajes, se podrán disfrutar los colores y olores al aire libre en un mundo más reflexivo, más sonriente, cuidadoso y respetuoso.

Al menos sino es un sueño, es una esperanza. Hoy imaginamos un futuro mejor, que parte de la incertidumbre de nuestro presente. Seamos positivos y QUEDÉMONOS EN CASA que TODO SALDRÁ BIEN!