Las frases del Papa Francisco

Foto: JMJ Panamá.
Por Elida Moreno

El Papa Francisco cerró su agenda en Panamá con una emotiva reunión con miles de voluntarios de distintos países del mundo que prestaron sus servicios en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tuvo lugar el 22 al 27 de enero.

Los jóvenes le presentaron dramas, contaron al Papa sus testimonios de fe, y se comprometieron a continuar su lucha por rescatar la “casa común” como Francisco suele llamar al planeta.

El Sumo Pontífice de 82 años resaltó la labor de los voluntarios y entre otros, destacó el caso de una panameña que sacrificó su viaje a la anterior JMJ en Cracovia para apoyar económicamente a su familia.

“Eso te hace mujer, te hace valiente, te hace adulta”, le dijo con voz firme a la joven de 21 años, mientras unos 20 mil voluntarios aplaudían su gesto.

El Papa es un fiel defensor de las causas de los jóvenes, la migración, el derecho a la vida de los no nacidos, crítico de la corrupción, y un visionario a favor del medio ambiente.

Foto: JMJ Panamá.

En su paso por Panamá, el Sumo Pontífice, fiel a su personalidad extrovertida, rompió el protocolo en varias ocasiones, besó niños, le cantó el cumpleaños una mujer en plena vía pública, se reunió con jóvenes privados de libertad, y llevó palabras de esperanza a un hogar de personas con VIH-SIDA.

Durante su estadía compartió una decena de mensajes sobre temas claves ante miles de personas de los cinco continentes que llegaron para participar en la JMJ, realizó varias homilías, y un ángelus en el Hogar El Buen Samaritano.

De esa nutrida agenda, extraemos para la historia expresiones y argumentos que marcarán la JMJ de Panamá, cuyo desarrollo coincidió con una Latinoamérica afectada por conflictos internos.

  1. «Padre, como María queremos ser la Iglesia que propicie una cultura que sepa acoger, proteger, promover e integrar; que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo emigrante como portador del mal social».

2. En la Cancillería panameña al dirigirse a diplomáticos, políticos y líderes de la sociedad civil les recordó la necesidad de llevar una vida ejemplar que sea de referencia para los jóvenes, especialmente quienes viven de la actividad pública.

“Es una invitación a vivir con austeridad y transparencia, en la responsabilidad concreta por los demás y por el mundo; una invitación a llevar una vida que demuestre que el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia, y antónimo de cualquier forma de corrupción”, afirmó el Sumo Pontífice

  1. “Queridos jóvenes, les puede pasar lo mismo cada vez que piensan que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa tan solo para el futuro y nada tiene que ver con vuestro presente. Como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora”.

“Y en el `mientras tanto´ de esa hora, les inventamos o se inventan un futuro higiénicamente bien empaquetado y sin consecuencias, bien armado. Así los `tranquilizamos´ y adormecemos para que no hagan ruido, para que no se pregunten ni pregunten, para que no se cuestionen ni cuestionen”.

4. “Por constricción o falta de alternativas se encuentran sumergidos en situaciones altamente conflictivas y de no rápida solución: violencia doméstica, feminicidios —qué plaga que vive nuestro continente en este sentido—, bandas armadas y criminales, tráfico de droga, explotación sexual de menores y de no tan menores, etc., y duele constatar que en la raíz de muchas de estas situaciones se encuentra una experiencia de orfandad fruto de una cultura y una sociedad que se fue`desmadrando´. Sin madre, los dejó huérfanos. Hogares resquebrajados tantas veces por un sistema”.

5. Ante jóvenes en resocialización. “Con la vida de la gente parece más fácil poner rótulos y etiquetas que congelan y estigmatizan, no solo el pasado, sino también el presente y el futuro de las personas. Le ponemos etiquetas a la gente, este es así, este hizo esto, así es la gente que murmura, los chismosos son así. Estos rótulos que, en definitiva, lo único que logran es dividir: acá están los buenos y allá están los malos; acá están los justos y allá los pecadores. Y eso Jesús no lo acepta, esa es la cultura del adjetivo. Nos encanta adjetivar a la gente, nos encanta. ¿Vos cómo te llamás? Me llamo bueno. No, ese es un adjetivo. ¿Cómo te llamás? Ir al nombre de la persona, quién sos, qué hacés, qué ilusiones tenés, cómo siente tu corazón. A los chismosos no les interesa, buscan rápido la etiqueta para sacárselos de encima”.

6. “Qué fácil es caer en la cultura del bullying, del acoso, de la intimidación, del encarnizamiento con el débil”.

7. “Padre, hoy el vía crucis de tu Hijo se prolonga: se prolonga en el grito sofocado de los niños a quienes se les impide nacer y de tantos otros a los que se les niega el derecho a tener infancia, familia, en los niños que no pueden jugar, cantar, soñar, se prolonga en las mujeres maltratadas, explotadas y abandonadas, despojadas y ninguneadas en su dignidad; en los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro por falta de educación y trabajo digno; se prolonga en la angustia de rostros jóvenes, amigos nuestros que caen en las redes de gente sin escrúpulos ―entre ellas también se encuentran personas que dicen servirte, Señor―, redes de explotación, de criminalidad y de abuso, que se alimentan de sus vidas. El vía crucis de tu Hijo se prolonga en tantos jóvenes y familias que, absorbidos en una espiral de muerte a causa de la droga, el alcohol, la prostitución y la trata, quedan privados no solo de futuro sino de presente”.

8. “El cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia que está herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en los que se escondía el grito del maestro”.