Salvadoreño varado: “Tuve que decirle a mis hijos que están en El Salvador, que rompieran una alcancía y que agarraran ese dinero”

Foto VD: Cortesía @VaradoosSV
Por Carmen Rodríguez, Washington DC

La situación de los salvadoreños varados alrededor del mundo sigue siendo difícil. Este fin de semana, mientras se cumplen más de 72 días de exilio obligado, algunos optaron por cruzar la frontera de El Salvador a pie.

Sin embargo, docenas de salvadoreños que todavía se encuentran en Estados Unidos, en algunos países de Europa y en México, no tienen opciones o respuestas de cuándo podrían regresar al país.

La situación económica y la falta de recursos para mantenerse en otros países son las preocupaciones más grandes de estos ciudadanos a los que el Gobierno salvadoreño sigue sin escuchar.

Voz de la Diáspora, tuvo acceso a información y testimonios de varios salvadoreños que están varados en Estados Unidos, en Europa y en otros países. Muchos de estos casos están por quedarse sin recursos.

Mantenerse en el territorio estadounidense, sin ser residente o sin tener un trabajo no es fácil. El presupuesto para cubrir gastos de alimentos, renta de vivienda, transporte y acceso al sistema de salud, puede rondar entre los $1,000 y los $3,500 al mes.

Entre el grupo de los varados, hay salvadoreños que llegaron a Estados Unidos por razones de trabajo, por pocos días, y se vieron afectados con el cierre del Aeropuerto de El Salvador, ordenado por el presidente Nayib Bukele, a mediados de marzo.

Algunas de estas personas, no tienen familares en la ciudad donde se han quedado atrapados y tienen que costearse a diario un lugar para pasar la noche.

En promedio, un Airbnb, que ofrece habitaciones por corto tiempo, puede costar entre $25 y $30 por noche. En algunos casos, los familiares que están en El Salvador han apoyado económicamente para que puedan garantizar un espacio seguro.

Pero el grupo Varados SV reporta casos de salvadoreños que se quedaron sin dinero, porque enviaron lo poco que tenían para que sus hijos y demás familia puedan palear la crisis que también vive el país.

El acceso al sistema de salud, es otro tema que preocupa a este grupo. El sistema médico en Estados Unidos resulta muy costoso para una persona que no reside en el país, que no tiene seguro médico y que no puede pagar por un servicio médico.

Una consulta, con un médico general puede costar entre $80 y $200 y el precio de los medicamentos que no se venden sin receta médica, puede resultar también muy elevado. Además, debido a la situación algunas personas presentan problemas de salud mental.

Estos son algunos de los testimonios que compartieron los salvadoreños varados:

“Hace nueve meses la vida me dio un golpe duro, con la muerte de mi esposo. Me quedé sola con mis tres hijos. Seis meses después de ese desastre comencé a trabajar para llevar el sustento a mis hijos y por eso vine acá (Estados Unidos). Ya no tengo dinero, todo lo que tenía lo envié para que mis hijos tengan comida y techo en El Salvador, pues los pagos no se detienen”.

“Tengo 47 días de estar varada con mi niña de dos años. El presupuesto se nos agotó y el gasto en este país es demasiado. Gasto aproximadamente $200 a la semana en comida, pañales y leche para la bebé. Ya no sabemos qué hacer con la situación, a parte, mi niña necesita tratamiento médico al que no tenemos acceso en este país”.

“Llegamos a Florida, por cinco días, con mis padres y mi hijo. Al siguiente día de haber llegado se dio la noticia del cierre del aeropuerto. Estar con mis padres, ambos con enfermedades crónicas, es difícil. Les afecta tremendamente, en su estado de ánimo, la incertidumbre y también a sus condiciones de hipertensión y diabetes. He tenido crisis con ambos”.

“Vine bajo circunstancias especiales debido a que tuve un accidente un mes antes del viaje. Me fracturé la pierna, con el permiso del médico y por poco tiempo vine a Estados Unidos. Al regresar yo iba a necesitar una cirugía, para poder caminar de nuevo. No he recibido ninguna ayuda de la Embajada, ni de Cancillería, únicamente me llamaron por teléfono hace dos meses”.

“Pedí alojamiento en el Consulado, porque donde estaba querían cobrarme 70 euros por día. El consulado me resolvió… era un tipo de albergue, en mal estado, sucio y compartiendo el piso con mucha gente. No quise compartir el piso con 10 hombres desconocidos”.

“Tenemos negocios en El Salvador que tuvimos que cerrar desde el 18 de marzo. Tuvimos que cubrir la planilla de nuestros empleados, sin tener ningún tipo de ingreso. Estamos aportando donde estamos, pero ya agotamos los ahorros que teníamos. Tuve que decirle a mis hijos que están en El Salvador, que rompieran una alcancía que tenían y que agarraran ese dinero. Mi esposa ha tenido depresión”.

“Tenía planificado quedarme diez días en el país. Me tocó comprar ropa de invierno, me ha tocado comprar ropa para el calor. El seguro médico no me cubre las enfermedades preexistentes y tuve que ir al médico. El medicamento que tomo, cuesta más de $600. Los gastos han sido golpeantes para mi economía”.