Los rescatistas están a centímetros de Rayan, el niño que cayó en un pozo en Marruecos

Foto: Cortesía
Redacción Voz de la Diáspora

Los equipos de rescate en Marruecos están a unos centímetros de Rayan, el niño de cinco años que cayó el martes al fondo de un estrecho pozo con más de 32 metros de profundidad, mientras jugaba muy cerca de su casa.

La operación para sacar al menor de edad es altamente delicada. Los equipos de rescate ya están en la última fase de excavación horizontal que les permitirá llegar a Rayan y sacarlo con vida. Las condiciones en el lugar son complicadas y se trabaja bajo un alto riesgo.

Hace casi dos horas, un equipo médico ingresó al túnel con una camilla y esquipo especializado que les permitirá darle los primeros auxilios a Rayan. El lugar es rodeado por miles de personas y medios de comunicación que llegaron desde diferentes puntos del país para dar seguimiento a la historia.

Una ambulancia fue acercada a la boca del pozo y se presume que en su interior están los padres del menor de edad listos para reunirse con el pequeño tras su rescate. La familia contará con asistencia psicológica dispuesta por las autoridades.

Hay un amplio dispositivo de seguridad en la zona, trabajan efectivos y técnicos de Protección Civil, de Ingeniería Civil, expertos en Topografía y efectivos de la Gendarmería Real, junto a Fuerzas Auxiliares que establecieron una barrera de seguridad para evitar el acercamiento de los curiosos.

¿Qué pasó con Rayan?

El pasado martes, 1 de febrero, el niño cayó al pozo situado a un lado de su casa, en la aldea de Ighran, ubicada a unos 70 kilómetros de Chauen, al norte de Marruecos.

Los trabajos de rescate comenzaron al día siguiente del incidente, cuando las autoridades acudieron al llamado de los padres de familia que lo localizaron en el lugar tras ingresar un teléfono celular con la cámara encendida.

El padre de Rayan explicó que el pozo estaba cubierto con un barril, pero el niño lo habría movido antes de caerse por el orificio. El pozo es estrecho, tiene entre 30 y 50 centímetros, por lo que resultaba imposible descender por el lugar.