Rana Dorada de Panamá lucha por sobrevivir

Foto: Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
Redacción Voz de la Diáspora

En 2010 la especie fue declarada por ley un símbolo nacional y se perpetúa el 14 de agosto como Día Nacional de la Rana Dorada.

Esta hermosa especie de tamaño diminuto pero de gran belleza e historia, es un símbolo medioambiental y cultural en Panamá

Según reportes del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, la rana dorada de Panamá con sus llamativos colores amarillo y negro, es endémica en el centro del país, siendo descubierta en la región circundante de El Valle de Antón y el Parque Nacional de Campana al oeste de la capital panameña.

Estado salvaje

En sitios donde la especie habitaba, la cantidad de especímenes solía ser abundante, pero debido a la quitridiomycosis desde 2006 ha experimentado un gran declive, incluida la zona de El Valle de Antón.

La rana dorada panameña fue observada en estado salvaje por última vez en 2009.

Anterior al declive causado por la epidemia del hongo quitridiomycosis, el hábitat de esta especie fue degradándose debido al desarrollo urbanístico, agricultural y de carreteras, además esta especie era capturada para el mercado de mascotas.

Hoy en día el hábitat de la rana dorada continúa sometido a un gran impacto por el uso y los cambios en las tierras y por la presencia del hongo quítrido.

En el año 2000, el Zoo de Baltimore recibió la aprobación para establecer una población en cautividad de adultos de la Rana Dorada panameña (Atelopus zeteki) dentro del Proyecto de la Rana Dorada en Estados Unidos.

Esta población ha crecido hasta más de 1.000 de individuos adultos en las más de 50 instituciones participantes tanto en EU como en Canadá, y está dirigido por el plan de AZA para la supervivencia de la especie.

Una pequeña población de ranas doradas ha sido establecida y criada en Panamá.

La exhibición pública en el Jardín Botánico y Zoológico El Níspero que aquí se encuentra es el único lugar en Panamá donde se pueden ver ranas doradas en la actualidad.

La perspectiva para esta población cautiva es excelente, dice el Instituto Smithsonian.