Periodistas denuncian acoso sexual en canal de televisión de El Salvador

Foto de referencia: Pixabay.
Primera Entrega, por Carmen Rodríguez

La injusta y arbitraria sentencia en El Salvador, en la que tres jueces determinaron que tocar a una niña de 10 años, no es delito, sino una falta a los buenos modales causó indignación en el país.

Pero, los delitos sexuales no solo ocurren en la calle, también son alarmantes en los ámbitos laborales. El año pasado, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos salvadoreña, reveló que el 100% de las mujeres que ejercen el periodismo en el país, o que trabajan para empresas relacionadas a la industria de las noticias, han sido víctimas de acoso sexual.

Esto no es un secreto. Las periodistas hablan entre sí de lo que les sucede y además identifican a los acosadores o depredadores que se valen de sus altos puestos o jefaturas para acosar y para quedar impunes. Algo que también lo saben los hombres, compañeros de las periodistas.

Peor aún, las periodistas no denuncian formalmente, por temor a perder sus empleos, por temor al escarnio en las redes sociales y lo peor aún, por temor a pasar un proceso en el que se quedan sin apoyo de las instituciones del estado y de las empresas para las que trabajan.

Por estas razones, tres mujeres periodistas cuentan su historia desde el anonimato. Ellas aseguran que fueron víctimas de acoso sexual en el mismo lugar de trabajo.

Voz de la Diáspora realizó una investigación entre febrero y octubre de este año, basada en entrevistas a tres periodistas que sufrieron acoso, a una alta funcionaria del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), de El Salvador, y testimonios de periodistas y compañeros de trabajo y abogados, que serán expuestos en un reportaje de dos entregas.

Secreto a voces

“El acoso empezó a los dos meses de haber empezado a trabajar en el canal. Al trabajar en este medio, uno se termina acostumbrando a que le digan cosas que no queremos escuchar. Él se ponía detrás de mí, me decía cosas al oído, me jalaba la barbilla para besarme y me decía, que cuándo iba a salir con él… que yo le encantaba y que cuándo le iba a hacer caso”, cuenta Selena, nombre ficticio, experiodista de Canal 21, quien asegura fue acosada por su director y jefe inmediato.

Otra experiodista del mismo canal, a quien llamaremos María y que fuera entrevistada en esta investigación, también contó su experiencia y señaló a su atacante:

“Yo también sufrí acoso sexual y laboral por parte del director de noticias, Roberto Hugo Preza. Él me intentaba besar, intentaba invitarme a salir y siempre que le decía que no, me sobrecargaba con el trabajo. Me llamaba a su oficina y me invitaba a almorzar o a cenar, cuando yo le decía que no, que tenía que estar con mi familia, él me decía que solo iba a ser un momento de relajación”.

Lo irónico del caso es que, la semana pasada, el director de noticias, al que estas periodistas señalan como su acosador, recibió un reconocimiento de parte de la Asamblea Legislativa, por su “contribución a la sociedad salvadoreña y por su trabajo periodístico”. El año pasado, también le fue entregado el mismo reconocimiento, como “hijo meritísimo” del país, por parte de los diputados.

El acoso sexual es un delito en El Salvador

Según abogados salvadoreños, acoso es toda aquella acción que puede incluir señas, frases, expresiones o acciones con connotación sexual. Además, la Ley Especial de Delitos Cibernéticos incluye como delito, el acoso desde las redes sociales, que pueden ser: envío de mensajes, envío de fotos, mensajes con insinuaciones sexuales.

Si alguien besa a una mujer, no solo puede ser acoso, según las leyes salvadoreñas. La acción podría ser considerada además un delito más grave. Si el objetivo de un hombre es solo “robar un beso” la acción es un delito de acoso sexual, pero si el objetivo de “robar ese beso” va más allá y la mujer es forzada con la intención de tener relaciones sexuales, esto puede ser considerado como una agresión sexual o hasta un intento de violación.

En efecto, según el artículo 165 del Código Penal salvadoreño, el acoso sexual es un delito y quien lo comete puede ser condenado desde tres hasta los cinco años de cárcel. Y si el acoso lo comete alguien que esté en una posición de “superioridad originada por cualquier razón” se castigará con multa, además de los años de cárcel.

Sin embargo, cifras recopiladas por la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), indican que solo el 20% de los casos sufridos son denunciados y, que, además, en el ámbito laboral existe complicidad, porque las personas que observan casos de acoso guardan silencio o abordan este problema de manera burlesca. Algunos periodistas se refieren al tema del acoso como “la prueba del micrófono” y hacen bromas al respecto.

Una subcultura para “encajar”

“La complicidad es parte de tapar al acosador, hay que decir que también hay mujeres que son cómplices de estos abusos al callar. Y la complicidad se da porque se establecen mecanismos para justificar o revertir la responsabilidad y se culpa a las mujeres. Se dice que ellas se visten provocativamente o que ellas se lo buscaron por darle lugar al acosador de que las acosara”, explica Ima Guirola del Instituto de Estudio de la Mujer (CEMUJER).

“Fui testigo de algunas cosas que pasaron en el canal. Conmigo no pasó a más porque no le permití, pero sí hubo intentos de besarme, se ponía muy cerca, invadía mi espacio personal… esto lo hacía en frente de los demás, lo hacía en público. Él se aprovecha de las muchachas bonitas que llegan a buscar una oportunidad”, dice Natalia, otra de las experiodistas que denuncian el acoso.

Además de estos casos, durante esta investigación se descubrió un caso similar, en Estados Unidos, en el que también fue señalado el director de noticias de Canal 21. Según algunas fuentes, Preza estaba trabajando para una cadena de noticias mexicana cuando sucedió este caso y para evitar enfrentar alguna demanda en el territorio norteamericano, regresó a El Salvador.

Aunque el hecho fue comprobado, la periodista que fue víctima de acoso, prefirió no hablar al respecto; pues asegura que al momento en el que ella informó sobre la situación a los directores del noticiero donde laboraban ella y Preza, en Los Ángeles, California, el acoso cesó, porque le advirtieron de una acción legal, si el acoso continuaba.

Voz de la Diáspora, se comunicó con Roberto Hugo Preza, al respecto de los señalamientos. El periodista también decidió no dar ninguna declaración y dijo desconocer sobre el tema.

Mañana, en la segunda entrega de este tema, presentaremos las versiones de algunos compañeros de trabajo que confirman los hechos narrados por las periodistas y además, declaraciones de periodistas y funcionarios de instituciones que recibieron varias denuncias de estos y otros casos de acoso, ocurridos en la misma empresa.