No te olvides de Acapulco

Para los latinoamericanos, Acapulco fue un lugar de vacaciones para la clase media en los años ochenta, anclado en el imaginario colectivo por las películas de Tin Tan y hasta porque John F. Kennedy pasó su luna de miel aquí.

Por Lauri García Dueñas

Imágenes de yates y del jet set internacional, en los aparentemente lejanos años cuarentas y cincuentas del siglo pasado, hicieron que este puerto se convirtiera en un lugar para el turismo internacional de pobres y ricos, porque si algo tiene Acapulco es que ofrece hoteles desde miles de dólares la noche como el Banyan Tree, hasta humildes y dignas posadas de unos treinta dólares.

La gente puede llegar vía el aeropuerto o manejando desde la ciudad de México, con sillas plegables en Chevis o pick ups donde caben desde la abuela hasta las mascotas. Es un destino que no le cierra la llegada a nadie.

Una de las atracciones más importantes de la ciudad es La Quebrada. ¿Quién no ha visto en películas o documentales a los valientes y robustos hombres que se tiran al agua embravecida desde 35 metros de altura a veces con antorchas encendidas? Esto luego de persignarse y encomendarse a la imagen de la virgen de Guadalupe colocada en un alto risco, tradición que data desde 1934 y se transmite de generación en generación a niños que desde los diez años empiezan a prepararse para convertirse en los héroes del puerto.

El muralista Diego Rivera también compartió su amor por Acapulco, pues “La casa de los vientos” fue construida en 1943 y comprada por su mecenas Dolores Olmedo en 1948. En dicha casa, el muralista pintó dos murales en el techo, uno en la terraza y dos en la fachada. Un patrimonio más de la ciudad.

Nada menos que Johnny Weissmüller falleció en Acapulco el 20 de enero de 1984. Fue un deportista y actor estadounidense de origen alemán, uno de los mejores nadadores del mundo durante los años veinte y ganó cinco medallas de oro olímpicas y una de bronce. Ganó 52 campeonatos nacionales estadounidenses y estableció un total de 67 récords mundiales. Después de su carrera como nadador, se convirtió en el sexto actor en encarnar a Tarzán, papel que interpretó en doce películas y ha sido el Tarzán que más popularidad ha alcanzado.

Su casa todavía es presumida, como uno de los recuerdos del Acapulco Golden, por los lancheros que te llevan a la isla de la Roqueta en lanchas con fondo de cristal para que uno pueda ver la figura de una virgen empotrada en el fondo de la bahía y presenciar cómo nadadores oriundos del lugar sacan con su propia boca erizos de mar.

La Isla de la Roqueta es otra de las atracciones del puerto, con 420 hectáreas de superficie terrestre, es la isla más grande de la franja litoral desde Acapulco al Golfo de Fonseca. El coordinador técnico de la Asociación Pro Defensa y Conservación de la Isla de la Roqueta, el oceanólogo Efrén García, aseguró a los medios de comunicación que el área es firme candidata a convertirse este año en Área Natural Protegida (ANP) gracias a su biodiversidad y a un pasado prehispánico recientemente descubierto.

Otra de las atracciones que no hay que perderse es el hotel Boca Chica del Grupo Habita, que mantiene su diseño y patrimonio de los años cincuenta, el cual incluye un mural de mosaico del veneciano Francisco Eppens y petroglifos.

Por estas y muchas cosas más, los turistas internacionales pueden volver a visitar Acapulco, ahora que Cancún y Los Cabos se han convertido en destinos más usuales para los visitantes. El pasado los espera.