“No te fijes en ninguna mujer bonita… aquí todas son de Roberto Hugo Preza”

Foto ilustrativa VD: Marlon Hernández.
Segunda Entrega, por Carmen Rodríguez, con la colaboración especial de Diana Arias

El acoso que sufrieron las periodistas era reiterado. Selena dice que ante tanta insistencia, aceptó ir por un café con su jefe, pensando que la reunión sería para hablar de trabajo. Sin embargo, ese fue el peor episodio que recuerda la periodista, pues su jefe la tomó por la fuerza y la besó al final del encuentro.

“Sentí horrible… que te traten peor que un pedazo de carne… como un objeto y que te obliguen a algo que no querés. Te sentís como comprometida porque es tu jefe… Después de eso, toda la siguiente semana me le andaba escondiendo. Llegaba tarde, llegaba cuando la sala ya estaba llena, trabajaba rápido y me iba… Me iba hasta por otro camino para no pasar por su oficina”, cuenta la periodista.

Para María, el sueño de trabajar en un canal de noticias se conviritió en toda una pesadilla. Ella llegó como pasante, meses después salió una plaza, que le fue asignada y ahí el acoso empeoró.

“Ahí noté que llevaba dolo todo. Antes de que me dieran la plaza, él me decía: «¡A vos te conviene que salgamos! Va a quedar una plaza para prensa y a vos te conviene que platiquemos afuera». Siempre le decía que no, y le dije que así no quería ganarme la plaza”, dice.

Negarse a las insinuaciones también les trajo consecuencias. Las tres periodistas entrevistadas durante esta investigación coinciden en que decir “no”, les abrió las puertas hacia humillaciones. Irónicamente, el reconocimiento otorgado por la Asamblea Legislativa, en días recientes, sostiene que Preza es un profesional del periodismo; sin embargo, estas tres periodistas opinan todo lo contrario.

“Es una persona que le gusta humillar a los demás, le gusta hacer sentir a las personas que son menos que él y a las mujeres más”, dice Natalia.

Selena y María, aseguran que después de tantas veces que pararon el acoso, molesto, Preza, les hacía quedar mal frente a los compañeros de trabajo, las humillaba y las trataba “como tontas”, diciendo que él les tenía que hacer el trabajo para que quedara bien.

Respaldo a las víctimas

Estos testimonios tampoco son secreto. Juan Carlos Rivas, quien trabajó por varios años en la edición y producción de uno de los noticieros respalda lo que las periodistas que fueron sus compañeras cuentan y dice que no le tomó mucho tiempo para enterarse de lo que pasaba. Poco tiempo después de haber llegado, le advirtieron no ver a ninguna mujer bonita del canal porque “son de Roberto Hugo Preza”.

“Olvidáte, no te fijes en ninguna mujer bonita, porque aquí todas son de Roberto Hugo Preza, me dijo un de los productores. Ese fue mi primer shock. Cuando recién empecé a trabajar, llegó una muchacha bonita a hacer unas pasantías y a los pocos días se fue. Ella le dejó una nota a un compañero en la que le decía que no podía estar en un trabajo a cambio de su dignidad. Después, él me contó que Hugo Preza le había dicho que tenía que ser su amante para que le dieran la plaza”, dice Juan Carlos.

María y Selena, le contaron a Juan Carlos por lo que pasaban. Además, otras periodistas que hacían sus pasantías también contaban en la sala de edición y en los camerinos. “A mí me contaron varias chicas. Él empezaba pidiéndoles el número de teléfono y luego va el acoso. Busca a las más débiles, con todas las presentadoras intentaba, no las tocaba porque había gente enfrente, pero llegaba, las besaba, las abrazaba hasta a la fuerza”, relata.

Y continúa: “Me daba asco. Pero no podía hacer nada porque no quería perder el trabajo. Les hablaba al oído, las veía con miradas sucias. Después, en las reuniones enfrente de como 15 personas se refería a las chicas como ‘prostitutas’ a veces”.

El periodista David Pérez, que entonces trabajaba para Audiovisuales de la UCA, también conoció estos casos y trabajó un material audiovisual en que se expondrían las denuncias y lo que estaba pasando en el canal. Sin embargo, sus superiores le dijeron que el material no se publicaría. Y, aunque el periodista insistió, el material nunca salió al aire.

“El 12 de julio de 2018 comenzó a trabajarse el tema. A principios de septiembre, se presentó una propuesta a la directora de Audiovisuales UCA, Maena González. En la primera propuesta había dos periodistas que se negaron a hablar frente a cámara por miedo. La directora exigió que se sustentara más el trabajo y el 8 de octubre se presentó una nueva propuesta, con cuatro testimonios grabados en los que las compañeras denunciaban acoso”, explica el periodista.

Según Pérez, el director de Proyección Social de la UCA, Omar Serrano, “fue claro en decir que el único requisito para publicar era, tener una copia de una denuncia, ya fuera de la Fiscalía o de la Procuraduría. Se le explicó el temor de las periodistas, pero se negó a ser flexible. La alternativa que él ofreció, fue ayudarles a denunciar, pero no quisieron hacerlo. Todo el material quedó archivado en la videoteca de la unidad y se dijo que quizá pudiera retomarse el día que se supiera de una denuncia o que alguien más publicara sobre el tema”.

Oídos sordos

“Mi sorpresa fue que todo el mundo ya sabía y que no era solo a mí a la que le pasaba. Para los editores era un chiste y decían que él (Hugo Preza) andaba viendo qué consigue o si puede. Lo sabían todos en el canal. Cuando fui a hablar con el jefe de él, don Fredy Ungo, me dijo que ya había escuchado rumores”, dice Selena, indignada.

“La jefe de Recursos Humanos sabía. Yo le dije, cuando me dijo él, que me iba a hacer la prueba del micrófono, yo no sabía a qué se refería y ella me dijo que se refería a sexo oral… ¡La misma licenciada de Recursos Humanos!, ella me aclaró que se refería a eso. Ahí supe que todos sabían lo que él hacía”, dice María.

Y en efecto, los rumores, casos y denuncias en contra de Preza no son un secreto en El Salvador. Una alta funcionaria del ISDEMU, confirmó en una entrevista off de record, que se realizó durante esta investigación, que la institución sabía de varios casos. Casos que fueron denunciados ahí, pero que no fueron publicados porque Preza, era “allegado” al partido de gobierno.

“Recibimos varias denuncias y entre esas, recibimos un caso delicado, de una muchacha que estuvo hasta en el hospital psiquiátrico, por el estrés y el trauma que le causó todo esto. Pero ella desistió por miedo. La institución está amarrada de manos si las víctimas no continúan el proceso, porque la institución en sí no puede poner las denuncias ante la Fiscalía”, dijo la funcionaria en la entrevista.

Además, las denuncias también llegaron a CEMUJER. Sin embargo, la institución no procedió legalmente, porque las víctimas tenían miedo a las consecuencias que les podría traer hacer públicos los abusos y también desistieron de continuar con un proceso legal.

Ambas instituciones tienen documentos sobre los casos y detalles sobre el acoso sexual, que sufrieron varias periodistas y durante la investigación dijeron que los documentos podían ser liberados si las víctimas daban autorización para que se conocieran los casos. Pero también, ambas instituciones se distanciaron de hablar específicamente en contra de Preza, por estos casos.

Juan Carlos, el compañero de trabajo de las periodistas, fue a la Fiscalía, a la Procuraduría para la Defensa de los Humanos y a CEMUJER, para denunciar el acoso que sufrían sus compañeras. Pero fue en vano.

“En los tres lugares, me dijeron que tenían que ir las víctimas para que ellos pudieran hacer algo. Yo traté de insistir, pero además me dijeron que como era hombre y, de alguna manera, mi denuncia era anónima, no podían hacer nada e insistieron en que ellas tenían que denunciar. Eso fue frustrante”, dijo.

Selena y María, expusieron sus casos con la jefa de Recursos Humanos y con el director del canal. Sin embargo, no sucedió nada.

María puso una denuncia anónima ante la Fiscalía y recuerda que cuando pronunció el nombre de Roberto Hugo Preza, ante la persona que le tomó la declaración, este rió y le dijo a otra compañera de trabajo: “aquí tenemos otra denunciante de canal 21”.

El miedo calla

“Él (Preza) presumía mucho de su poder como periodista. Decía que los periodistas eran el séptimo poder, que él tenía poder para hablar y decir las cosas y que la gente sabía de ese poder. Decía siempre, que si tenías problemas con la policía, que le hablaras a él porque él podía ayudarte con eso y resolverte el problema”, dice Selena.

Mientras que María asegura: “Todo eso me dio depresión, ansiedad… un gran estrés. Terminé renunciando por eso y porque además, recibí amenazas de grupos criminales. No sé si las amenazas tienen que ver con esto, pero en un día en una cobertura unos pandilleros se me acercaron y me dijeron que se habían enterado de que yo era una soplona y que iba a terminar como Chorrito (un camarógrafo del mismo canal, asesinado por pandilleros)”.

Según Juan Carlos, el director de noticias se jactaba de tener entre sus contactos a algunos jefes de pandillas frente a los periodistas. Eso le sirvió para arreglar varias entrevistas en las cárceles, que se reproducían en los noticieros de canal 21 como exclusivas.

Cuando María le dijo a su jefe de las amenazas, este le respondió: “Yo tengo contacto con los meros meros de ahí (pandilleros de la zona). Si querés, yo puedo hablar con ellos. Yo les puedo decir a ellos que no te hagan nada y que se calmen”.

Selena dice que el director del canal, le dijo que hablaría con Preza para que dejara de acosarla. Sin embargo, ella cree que no hicieron nada, porque los programas que estaban a cargo de Preza tenían mucho raiting y el noticiero estrella que dirigía era bien aceptado entre los fanáticos.

Instituciones no actuaron

Según dijo Ana Yanci Arévalo Posada, de la PGR, entrevistada durante esta investigación, cuando reciben un aviso de violencia doméstica o violencia de género, la institución comisiona a una trabajadora social que “se desplaza al lugar” de donde se ha dado el aviso para corroborar lo que está sucediendo.

“Siempre, siempre va a ser necesario que declare la víctima, pero que yo puedo iniciar una investigación a través de un aviso, sí se puede. Este aviso puede ser que venga de la vecina, o que recibamos una llamada telefónica o un correo electrónico anónimo. Con el aviso se trata de ubicar tanto a la víctima, como de identificar la situación en la que se encuentra”, explicó la funcionaria.

Esto es parte del protocolo. Si en la investigación, la institución determina que hay un delito, entonces esta debe informar a la Fiscalía y la Fiscalía debe tomarle una denuncia a la víctima. Según detalló la funcionaria, las mujeres que denuncian acoso laboral, generalmente también son víctima de acoso sexual antes, pero no todas las víctimas están preparadas para denunciar los abusos.

“Parece mentira, pero muchas mujeres aunque tengan conocimiento o información tienen temor, temor a perder un empleo. Ellas piensan: «Si yo lo denuncio me voy a quedar sin empleo y probablemente no me hagan caso», siempre existe ese pensamiento en negativo para las mujeres. «Él es el dueño de un medio de comunicación, él tiene poder, él tiene dinero, yo soy una periodista más, yo soy una presentadora más», dijo Arévalo.

De acuerdo a declaraciones de Maybelline Ayala, coordinadora de la Unidad de la Niñez, la adolescencia y la Mujer de la Fiscalía salvadoreña, cualquier persona puede denunciar el acoso sexual.

“Puede ser cualquier persona, dependiendo en el lugar que se tenga conocimiento de los hechos, estamos hablando dentro de una familia, en un centro escolar, incluso familiares y también dentro de un ambiente laboral. Es posible que pueda denunciarlo, cualquier persona”, aclaró Ayala.

Empero, ambas instituciones negaron haber recibido denuncias en contra del director de noticias de canal 21. Según las periodistas que exponen sus testimonios en este informe, el hecho de que las instituciones del Estado y otras instancias se hagan los sordos ante este problema, les valió para desistir en los procesos formales que pudieron haber iniciado.