Menor sufre acoso y expulsión por discapacidad

Foto VD: Marlon Hernández.
Por Dennis Aguillón

Un nuevo expediente de acoso ha salido a la luz, esta vez en un campamento de inglés que se desarrolla cada verano y tiene sus actividades en el municipio de Aldeaduero, en Salamanca, España.

Se trata de Inés, una niña de 11 años que sufre un retraso madurativo, discapacidad que le hace procesar la información de manera tardía. Sin embargo, esto no le dificulta hablar y relacionarse con los demás.

Según relatan sus familiares, era su segundo día en las actividades, cuando los padres de dos compañeras de habitación se quejaron de que sus hijas tenían que compartir el espacio y estar pendientes de una “discapacitada”. Además, dijeron que todo el año conviven con niños discapacitados y que al llegar el verano no era justo estar con niños como Inés.

La madre de la menor explica que ella con anterioridad había comentado la condición de la niña, antes de que iniciara el campamento, y pidió que no se dijera nada para que la pequeña no sufriera ningún tipo de acoso o bullying, pero la petición pasó inadvertida por la promotora.

El campamento ofreció una solución discriminatoria, la niña debía dormir sola o con una monitora, algo a lo que se negaron totalmente sus padres.

Al día siguiente de las quejas, la niña fue expulsada, argumentando un comportamiento extraño y no tener el nivel de inglés requerido para seguir en las actividades.

Los padres, sin pensarlo, fueron a buscar a la menor para volver a casa. Inés piensa que es culpa suya por no conseguir ser “normal”, declaró la madre.

Las autoridades educativas reconocieron la expulsión, pero no quieren hacer más valoraciones al respecto, la junta directiva se reunió y enviará un comunicado explicando lo acontecido.

Recientemente, la Fundación ONCE y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) publicaron un estudio sobre capacidades limitadas. El documento señala que el 79,5 % de los alumnos encuestados consideran “ser diferentes”, lo que les coloca en una situación de vulnerabilidad frente al acoso y al bullying.

La discapacidad es un factor de riesgo a la hora de sufrir acoso o discriminación en espacios educativos, como lo son la orientación sexual o el origen racial. Al sufrir este tipo de ataques, se convierten en un duro golpe a la autoestima.