La tradicional guerra de las “Bolas de Fuego”, un legado cultural en El Salvador

Por Luis Alberto López

Con restricciones debido a los riesgos de contagio por coronavirus, se celebró la edición 98 de la tradicional Guerra de las “Bolas de Fuego” en el municipio de Nejapa, al norte de San Salvador.

Esa tradición, en honor al patrono del pueblo San Jerónimo, marca el inicio de las fiestas patronales que se desarrollan durante el mes de septiembre.

Por lo general, participan más de 10 mil personas que llegan de varias partes del país, pero por las restricciones sanitarias se realizó una actividad simbólica con los vecinos de la localidad.

La Guerra de las Bolas de Fuego fue declarada como Bien Cultural en 2019 por el Ministerio de Cultura de El Salvador.

La tradición consiste en la conformación de dos bandos o equipos con un aproximado de cincuenta jóvenes cada uno, quienes se lanzan más de mil bolas de fuego.

Según la tradición oral, Nejapa o Nixapan, que en náhuatl significa “río de cenizas”, estaba asentado en el paraje de San Lorenzo, destruido por la erupción del volcán El Playón (San Salvador) en 1658, transcurrido un año, los habitantes se trasladaron a Quezaltepeque y, luego, al actual asentamiento.

Ancianos de la localidad sostienen que esta tradición inició en 1922, posterior a la última erupción registrada del Volcán de San Salvador (en 1917); sin embargo, hay personas que consideran que fue antes de esa fecha, porque “las bolas se hacían con lazos de yute, encendidas con gas keroseno y se pegaban con los pies”.

De esta tradición existe también una versión de carácter religioso, la población relata que “cuando San Jerónimo andaba en penitencia, el diablo lo tentaba tirándole bolas de fuego”.