Italia se prepara para el fin de la cuarentena

Redacción Voz de la Diáspora

Después de dos meses, y de haberse convertido en uno de los países más golpeados en el mundo por la pandemia del brote del Covid-19, Italia recupera la esperanza y se prepara para levantar la cuarentena.

Según los expertos, el regreso a la normalidad debe hacerse de forma gradual, porque existe un riesgo de nuevo con el contagio y si no se toman las medidas, este produciría una grave emergencia que causaría daños prácticamente irreparables.

Hasta ahora, la cifra oficial, presentada por Protección Civil italiana indica que el país registró 25,969 muertos. Desde la semana pasada, varios países como España, Alemania y Estados Unidos, están considerando planes para retomar las actividades económicas, tras las cuarentenas que implementaron.

Contrario a lo que sucede en Estados Unidos, los últimos negocios que abrirán en Italia, son bares, peluquerías, gimnasios, restaurantes y tiendas de ropa, foco de aglomeraciones que pueden generar la tan temida segunda oleada de contagios.

Estos negocios no volverán a operar hasta que el índice de contagios (la cantidad de personas que puede contagiar un infectado), sea de 0,5 al menos.

Para otros como teatros, cines o estadios, a las autoridades les preocupa además, las colas y la interacción entre asistentes, así que el índice deberá ser próximo a cero.

La Fase 2 del plan para levantar la cuarentena, está tomando forma. Con fechas y reglas, tanto para las empresas como para la gente común.

Y mientras el presidente del Instituto Superior de Sanidad (EEI), Silvio Brusaferro, aclara que a partir del 4 de mayo “iremos al parque, pero no a una fiesta”, se está formulando la hipótesis de una autocertificación que solo servirá para viajar fuera de la propia región.

Mientras tanto, el debate sobre las modalidades de la Fase 2 para los mayores de 60 años continúa. Los gobernadores Luca Zaia, del Véneto, y Attilio Fontana, de Lombardía, dicen que están en contra de la extensión de las restricciones para los ancianos.

La última palabra, sin embargo, depende del Gobierno. Las regiones pueden de hecho endurecer las medidas de contención, pero no aflojarlas.

El distanciamiento social no terminará hasta que llegue una vacuna y se pueda crear una gran inmunidad.