4 February, 2023

Fathers, Children and the exposure of violence in the media

También se les puede poner límite de tiempo para jugarlos o, even better, jugar con ellos, para opinar sobre la violencia. La clave no está en la prohibición sino en la educación, como muchas otras cosas. (Illustrative photo / courtesy)

 By Margarita Mendoza Burgos

Mental health – Our children are increasingly exposed to situations of violence, drug, discriminación y/o escenas de sexo, es casi inevitable. Nos bombardean desde anuncios publicitarios, social networks, películas o series de televisión, y ya no importa tanto si es ficción o realidad.

A veces pasa con tanta frecuencia que ya se asume como algo normal, y por lo tanto aceptable. El problema es esto, de normalizar estas situaciones, es que ya no nos parece tan mal y hasta podríamos intentar imitar, con las consecuencias que eso acarrea.

Si un personaje de la serie hace bullying y luce cool, ¿cómo no caer en la tentación de imitarlo? Si el héroe de la película consigue todo por la fuerza, ¿por qué no replicar sus modos?

Illustrative photo / courtesy

Lo primero que hay que evitar es que nuestros hijos se vuelvan inmunes al horror de la violencia y, mucho peor, que la adopten como un modo de resolver problemas.

As parents, lo primero que tenemos que entender es que este tipo de situaciones cada vez se da más y el camino parece irreversible. Es la vida real, con la crudeza visual que a veces nos azota, y debemos afrontarla. Esos temas hay que tratarlos desde tempranas edades, con naturalidad y sin aspavientos. But, Of course, de forma detallada y acorde a la edad de nuestros hijos.

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La primera reacción podría ser alejarlos de las redes sociales y prohibirles ver series y películas así. Pero no. Prohibir es igual que sugerirles que lo hagan. Debemos tratar de matizar, explicar qué cosa no nos agrada de ciertas películas y/o series, y detallar los peligros existentes.

Algo está comprobado: la presencia de tabaco en las películas estimula a los adolescentes a empezar a fumar. Esta fue la conclusión de un estudio desarrollado por investigadores de Argentina publicado en The Journal of Pediatrics, que además coincide con otras investigaciones realizadas en México, United States and Europe.

Explicar que a veces la realidad la pintan muy cruda o falsa, que pueden darnos deseos de repetir lo que vemos en la pantalla sin comprender que ellos son actores. That is to say, que siguen un guion, que es ficción y que tienen hasta dobles para realizar ciertas escenas de riesgo.

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Algo parecido ocurre con los videojuegos que exaltan la violencia. Conviene platicarles sobre las consecuencias de lo que puede generar y, sin prohibirlos, evitar todo el tiempo posible su compra… que se lo vayan ganando. further, así ganamos tiempo y vamos aprovechando para hacerles ver por qué no nos gustan. También se les puede poner límite de tiempo para jugarlos o, even better, jugar con ellos, para opinar sobre la violencia.

La clave no está en la prohibición sino en la educación, como muchas otras cosas. Es cierto que la TV y el cine influyen mucho en nuestras vidas, al igual que la internet y la tecnología, pero si logramos matizar los hijos pueden ser nuestros aliados. Porque si no les abrimos los ojos nosotros, otros -y probablemente con malas intenciones- lo harán y causarán mucho daño.

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