Costa Ricans celebrate the Virgin Mary Queen of Angels

Hundreds of people wait to enter the Basilica of the Queen of Angels, patron saint of Costa Rica, luego de varias horas de peregrinar.
Por Michel Monterroza

La festividad de la virgen María Reina de los Ángeles, conocida comola negrita” O “Señora de los Ángeles”, es una de las mayores celebraciones religiosas de Costa Rica. Uno de los grandes distintivos de esta fiesta nacional es la peregrinación hacia la basílica de los Ángeles, ubicada en el centro de la ciudad de Cartago, y a una distancia de 27 kilómetros al este de San José, capital de Costa Rica.

Se estima que aproximadamente dos millones de personas participan en esta peregrinación, provenientes de diferentes puntos del país, incluyendo, San Vito de Coto Brus, al extremo sur del país, desde donde acude anualmente una importante representación de peregrinos. En esta gran peregrinación, cada paso se convierte en una muestra de fe, gratitud, esperanza, o de petición personal que los peregrinos dirigen a la Reina de Los Ángeles.

Otro de los puntos de encuentro de esta fiesta religiosa es la Santa Eucaristía celebrada este 2 de agosto en el atrio de la basílica. La homilía estuvo a cargo de Monseñor Manuel Eugenio Salazar, obispo de la diócesis de Tillaran, Liberia, provincia de Guanacaste. En su reflexión hizo un llamado a la oración por el hermano pueblo de Nicaragua: “tan mariano, tan sufrido y que tanta paz y diálogo necesita”, expresó el jerarca católico.

As well, monseñor Salazar apeló a la unidad nacional, forjada desde 1635 por la patrona de Costa Rica, así como a la concertación y al diálogo, esto frente al contexto nacional de protestas registrado en las últimas semanas. A la vez pidió respeto a las personas sexualmente diversas: “el respeto al otro sexualmente diverso no implica la promoción de ese estilo de vida, en su equiparación al matrimonio entre hombre y mujer”, aclaró el obispo.

Es de mencionar que este año la fiesta de la virgen de los Ángeles celebra its 384 aniversario desde su hallazgo en 1635, en la antigua capital de Costa Rica, hoy provincia de Cartago. Relatos históricos indican que se le apareció a una mujer llamada Juana Periera, de origen indígena. La imagen de la virgen aparecida es una roca de tonalidad oscura y con un tamaño de 20 centimeters, que hoy se encuentra resguardada en la basílica que fue erigida en su honor.