El Salvador y la experiencia de gobernar por tuit

Por Francisco Ayala Silva

280 caracteres, eso es lo que ha tomado despedir a 400 funcionarios salvadoreños, un tuit a la vez.

Así los ha despedido Nayib Bukele, el recién juramentado presidente de El Salvador, quien a sus 37 años es el segundo presidente más joven que haya tenido la pequeña nación centroamericana.

Bukele fue juramentado el 1 de junio como presidente de 6.3 millones de personas. Casi la tercera parte de salvadoreños vive fuera de su patria, especialmente en Estados Unidos, donde son el cuarto grupo latino más numeroso.

El nuevo presidente fue juramentado en la plaza central de la capital ante una muchedumbre que lo aclamaba. Hasta entonces la ceremonia había sido a puerta cerrada y en la Asamblea Legislativa, que es el congreso salvadoreño de una sola cámara.

En dos semanas, alrededor de 400 empleados públicos han sido despedidos y cinco Secretarías de la Presidencia han sido eliminadas. Estas tenían como función asegurar la apertura del gobierno y sus funcionarios a los medios de comunicación, asegurar la gobernabilidad y prevenir y controlar desastres naturales. Los empleados se enteraron de sus despidos al llegar a trabajar.

Los tuits presidenciales siguen un patrón: “Se le ordena a (nombre de la ministra o ministro seguido por su nombre en Twitter) que remueva a (parentesco de un funcionario público con otro de mayor jerarquía, identificando su puesto y a veces su nombre) de su plaza en (nombre de la oficina, ministerio, departamento, etc.) y que sus (cantidad de dinero en dólares estadounidenses, que es la moneda de El Salvador) de salario pasen al ahorro de la Institución”. A veces la orden no es de ahorrar el salario, sino de promover o contratar a otra persona.

Las respuestas de los ministros son predecibles: “Ahorita mismo Presidente”, tuiteó la ministra de Vivienda, Michelle Sol, cuando se le ordenó el despido de un hijo del ex presidente Salvador Sánchez Cerén. “Su orden será ejecutada inmediatamente”, respondió el ministro de Seguridad Rogelio Rivas cuando se le ordenó despedir a un nieto del ex presidente. “Sí, mi presidente”, respondió la ministra de Relaciones Exteriores, Alexandra Hill a una orden similar.

Al menos un despido ha tenido como respuesta negar el parentesco. Gilberto Canjura Velásquez perdió su puesto como asesor jurídico de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, acusado de ser hermano del ex ministro de educación Carlos Canjura. Canjura Velásquez negó cualquier parentesco con el ministro en una entrevista para el periódico local El Diario de Hoy.

 

Los empleados no han aceptado la llegada del ocio involuntario. Bukele reconoció en una conferencia de prensa que hay al menos 30 demandas legales relacionada con los despidos en la Sala de lo Constitucional, que es la rama de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador que procesa las acusaciones de violación a la Constitución.

“Si la Sala de lo Constitucional ordena restituirlos, nosotros vamos a acatar la resolución, no pongan en duda eso”, dijo el mandatario.

Bukele dirigió su propia agencia de publicidad antes de ser presidente. Allí aprendió que el Twitter permite transmitir información casi en tiempo real.

Asimismo, la revista en línea lifewire.com publicó un artículo en inglés que dice “la gente manda tuits por toda clase de motivos: vanidad, promoción desvergonzada de sus páginas electrónicas o simplemente por aburrimiento. Es una oportunidad de lanzarle un grito al mundo y deleitarse en ver cuántas personas leen los tuits”.

https://www.lifewire.com/what-exactly-is-twitter-2483331

El Salvador, a pesar de todo, sigue siendo una nación latinoamericana. El Diario de Hoy publicó una lista de parientes, amigos y ex empleados del nuevo presidente que ya son parte del gobierno. Estos incluyen, entre otros, a la hermana de la nueva primera dama, así como a su tío y su primo. De eso no hubo tuit presidencial.

www.elsalvador.com/noticias/nacional/familia-amigos-y-exempleados-de-nayib-bukele-estan-en-el-gobierno/610087/2019/