Comunicado ante ataques hacia nuestras periodistas

14 de noviembre de 2019

A raíz de dos publicaciones periodísticas, en las que se denuncia la supuesta conducta sexual depredatoria del comunicador Roberto Hugo Preza, la agencia internacional de noticias Voz de la Diáspora ha recibido amenazas, burlas, intentos de difamación y hackeos en cuentas de redes sociales de nuestros miembros.

Las primeras víctimas de estos ataques han sido las periodistas Carmen Rodríguez y Diana Arias, autoras del reportaje “Periodistas denuncian acoso sexual en canal de televisión de El Salvador”. A través de una cuenta de Twitter bajo el seudónimo “Brozo”, una cobarde persona ha decidido publicar sus fotografías y tildarlas de “arpías”.

“Estas 2 arpías son de las ´periodistas´ de este remedo de medio, que nunca pudieron sobresalir en el país, mucho menos en el extranjero. Y pues acá se cumple el dicho que dice que no se pueden ver ojos bonitos en cara ajena”, palabras escritas en un tweet por Brozo.

Queremos usar esta tribuna pública para dos cosas:

Número uno, condenar las acciones de acoso digital por parte de dicha cuenta y de otros individuos que se esconden detrás de avatares, perfiles de reciente data y que a leguas se nota han sido creados para acosar a personas por encargo. A ellos les decimos: nosotros tenemos el respaldo de pruebas tesmoniales como físicas para sostener lo que decimos. Por si fuera poco, firmamos nuestras notas y estamos a disposición de quien desee comunicarse con nosotros. ¿Ustedes, qué merito tienen? Usar un lenguaje denigrante para referirse a estas periodistas.

Número dos, agradecer a nuestros lectores viejos y nuevos por sus muestras de apoyo por creerle a nuestras fuentes. Ojalá dentro de estos se encuentren las autoridades que han dejado en el desamparo a estas víctimas, teniendo que acudir a nosotros como su último recurso.

A ustedes, autoridades competentes salvadoreñas, no les vamos a pedir estar alertas ante estos ataques ni hacer la investigación pertinente. Han tenido infinidad de oportunidades para poder mostrar avances en materia de seguridad para la práctica y ejercicio de nuestra profesión y nunca han dado muestras de buena voluntad. Para muestra, la propuesta de Ley de Protección a Personas Periodistas y Comunicadores.

Una última cosa que queremos aclarar aprovechando esta coyuntura: Nuestra responsabilidad es social, no legal. Es decir, nos debemos a nuestra comunidad salvadoreña, local o internacional. Como periodistas no nos corresponde presentarnos antes las autoridades para interponer denuncias. Primero, por sentido común: porque la protección de la identidad de nuestras fuentes, que confían en nosotros para revelar aquellos hechos que las autoridades han ignorado cuando se han acercado a ellas, podría ponerse en peligro. Segundo, porque las autoridades designadas por la sociedad pueden actuar de oficio, es decir, pueden iniciar sus propias investigaciones al momento de tener la sospecha de que un ilícito se ha cometido.

Nuestra gente, que tanto ha sufrido desde el inicio de la fundación de nuestro país, debería ser la primera en pedir justicia, abrazarla, y cuidarla, no tomar la posición de antipatía y burla en contra de las víctimas. Suficiente tienen con ser victimizadas, pero es inconcebible que se les juzgue por sucumbir a los miedos propios de su trauma y más que se les quiera empalar por denunciar. Las heridas que un crimen cometido con alevosía y ventaja sobre otro ser humano nunca sanan. No importa si lo hace de inmediato o a los 20 años. Pedir a las víctimas explicaciones sobre el porqué de su tardanza en denunciar es ponerse de lado del perpetrador, es decirle: “¡Muy bien, muchacho! ¡Excelente, chica! ¡Ve a hacerle daño a alguien más, me gusta verte en acción!”. Ojalá que quien piense así nunca deba sufrir -en carne propia- un abuso de tal magnitud, ojalá que nunca victimicen a sus familiares…

Voz de la Diáspora es una agencia internacional de noticias integrada por un centenar de corresponsales salvadoreños en los cinco continentes. No somos un “sitio web” ni “una cuenta anónima”, como ridícula y desafinadamente alguien ha estado cantando por ahí.

Somos una agencia internacional de noticias con casi dos años de fundación. No hemos nacido para ejecutar vendetas personales ni trabajar como testaferros del mejor postor. Nuestros miembros son gente íntegra apasionada por el periodismo que denuncia y no calla lo que la mayoría calla por miedo, por impedimentos laborales o comerciales, o porque se volvieron cómplices de un sistema altamente corrupto.

En nuestras filas, tenemos a visualizadores, escritores, fotógrafos y especialistas en audio y video, siendo “los hacelo-todo” en tierra extranjera. En nuestras filas hay ex jardineros, conserjes, desempleados y amas de casa, a quienes hemos dignificado y puesto a ejercer de nuevo, como lo que son, dignos periodistas con todas las credenciales académicas. Y no, no nos da vergüenza admitirlo, como algunos pretenden hacerlo cuando usan el término de forma despectiva, como si tuvieran la altura moral de un santo. No nos avergüenza decir de dónde venimos porque, gracias a esas experiencias de vida, nuestros periodistas han tenido el valor de salir de las sombras, gracias a que ahora existe una plataforma con la cual pueden trabajar y recuperar la dignidad que antes tenían como profesionales de la comunicación.

Aquello que pudiera representar una desventaja, como haber sido expulsado del país y tener que jugarse la vida día a día en otra patria, se ha convertido en una fortaleza estratégica para nosotros. Gracias a esto, hemos sido capaces de dar cobertura a eventos de interés mundial, como la santificación de Monseñor Romero en Roma, o las elecciones presidenciales en El Salvador.

Hoy por hoy, contamos con presencia en cinco continentes, y nos fortalecemos día a día con la integración de nuevos comunicadores que van viendo en la Voz de la Diáspora un aliciente para explotar la calidad periodística de la que somos portadores. Y sí, también tenemos premios, tenemos a ganadores internacionales de periodismo, a plumas destacadas del ámbito literario actual y a periodistas trabajando en las grandes cadenas de Estados Unidos y Europa, pero no estamos en el negocio de la autopromoción.

La agencia internacional de noticias, Voz de la Diáspora nació como un acto solidario entre los comunicadores que nos encontramos viviendo fuera de El Salvador. Sentamos un precedente al ser una agencia conformada por periodistas provenientes de una sola nación. El fin último de crear esta institución es el de dignificar el trabajo que algún día realizamos a costa de nuestra propia vida en nuestra tierra. Es por eso que las historias que dan base a esta empresa comunal son similares y dispares entre sí al mismo tiempo, y no por ello entran en contradicción.

En suma, nos hemos convertido en los embajadores de los salvadoreños migrantes, y aspiramos convertirnos en una voz internacional que incida en los aconteceres de nuestras comunidades dispersas por todo el mundo. Allá donde haya un salvadoreño, habrá una voz dispuesta a hablar por ellos.

Milagro Vallecillos

Presidenta

Voz de la Diáspora