Caso “Sea Watch” recrudece la polémica antiinmigrante en Europa

Foto: @seawatch_intl
Por Engelberto Maldonado Pérez

El sentimiento antiinmigrante se profundizó en Europa en los últimos meses, pese a que el flujo de extranjeros indocumentados que llegó al continente fue menor comparado con los años anteriores.

Las tensiones sobre la situación migratoria tomaron auge, luego de que una embarcación de la ong “Sea Watch”, de bandera holandesa, permaneciera por casi tres semanas en alta mar con 42 migrantes a bordo, a solo una milla frente a las costas de la isla italiana, Lampedusa, sin recibir autorización para atracar.

La capitana de la embarcación, Carola Rackete, declaró que otros cinco países se negaron a recibir en puerto a la nave pese a los constantes llamados de ayuda para los migrantes, en su mayoría africanos del sur del Sahara.

Rackete declaró “estado de necesidad” y se vio forzada a atracar, aún bajo el riesgo de embestir a las embarcaciones de la Guardia de Finanzas italiana que trataban de impedir su paso al muelle.

En la embarcación permanecieron también cuatro diputados del partido de izquierda en solidaridad con la ong y los migrantes.

El periodista de Radio 3, Pietro del Soldado, comentó que “Europa parece estar compactada en cuanto a la migración (de) 42 personas, que bien podría ser el número de una excursión escolar”.

El comunicador mostró su preocupación debido a que “…no encuentran quien los reciba en una comunidad de países con más de 500 millones de habitantes”.

La situación alcanzó nuevos niveles luego que el ministro del Interior y jefe del partido de extrema derecha “La Lega”, Matteo Salvini afirmara que “un migrante no desembarca más” en su país, mientras que las oenegés que rescatan migrantes “serán procesadas por el delito de favorecimiento a la migración”.

De hecho, la capitana Rackete que comandaba el barco de Sea Watch fue detenida y acusada de agresión a la Guardia de Finanzas, tras desembarcar en el puerto italiano.

Foto: @seawatch_intl

Salvini, quien además es vice primer ministro de Italia, exigía que los 42 migrantes fueran trasladados a Holanda, debido a que el barco posee bandera de ese país, que también había negado atender a los extranjeros.

Por su parte, la diputada y líder del partido de derecha “Fratelli de Italia”, Giorgia Meloni, declaró que la actuación de Carola Rackete es una agresión contra las autoridades italianas, ya que “los migrantes deben ser deportados y el barco destruido”.

En tanto, los partidos de centro izquierda junto a la iglesia católica, piden acoger a los extranjeros “…que por tres semanas han sufrido cárcel en el mar”.

En esa misma línea, Gino Estrada, fundador de la organización “Emergency”, cuyo trabajo a favor de los inmigrantes se desarrolla desde hace 25 años, se solidarizó con “Sea Watch”, y criticó la postura de Meloni.

A raíz de la polémica, Sea Watch interpuso un recurso ante la Corte de Justicia Europea contra la negativa italiana de recibir a los migrantes, el tribunal falló a favor de la postura del ministro del Interior.

Abordaje del gobierno italiano

Salvini ha pedido a las autoridades de la Unión Europea (UE) coordinar el flujo migratorio y los desembarques, distribuyendo a los migrantes entre los miembros, la respuesta de los países fue que es más factible primero desembarcarlos, y luego redistribuirlos.

Ante esta situación, el funcionario amenazó con romper el Tratado de Dublín, que establece que los inmigrantes deben ser registrados en el primer país de entrada, y enviarlos a centros de acogida mientras son redistribuidos.

El ministro dijo que si no se coordinan acciones desde Bruselas, sede de la UE, “abriremos las fronteras para que pasen los que quieran al resto de Europa”.

Tras el desembarco forzado, el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Enzo Moavero, en un mensaje vía twitter informó que los migrantes serán acogidos por Alemania, Francia, Finlandia, Luxemburgo y Portugal.

Las autoridades italianas insistieron en que se sienten abandonados por Europa como bloque, dado el comportamiento que mostratron en este caso.

“Dejó sola a Italia manejando un número incontrolable de migrantes”, según las autoridades italianas tras recordar que la crisis migratoria ha generado el descontento de la población que se siente presionada por el aumento de extranjeros en todas las ciudades.

Según Paolo Cuercia, de la Universidad de Perugia y especialista en seguridad y migración, la UE no quiere saber nada de migrantes, razón por la cual dejaron solo a Italia con el caso que desató una polémica innecesaria.