Año nuevo con fortaleza mental

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Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Históricamente, al concepto se le vincula al ámbito deportivo, ya que se considera clave para lograr la excelencia en el rendimiento. Ante determinada situación, favorable o desfavorable, el deportista apela a esa fuerza mental que le caracteriza para sacar provecho. Lo mismo ocurre en la vida para lograr nuestras metas personales y profesionales.  

Es importante conocernos interiormente para saber el poder o la debilidad de nuestra fuerza mental. Esta se puede determinar, por ejemplo, del modo en que salimos airoso de una situación compleja. 

Incluso un escenario aparentemente favorable, como puede ser una promoción laboral, puede llevarnos a efectos desagradables si no lo sabemos manejar. ¿Quién se puede negar a un ascenso en el trabajo? Sin embargo, eso podría terminar en un divorcio o una crisis familiar si empezamos a creernos más de la cuenta, o si no tenemos claras las prioridades…

Hoy que está de moda la palabra resiliencia, no está demás buscar similitudes.  En todo caso podría decirse que alguien que tiene fortaleza mental ya está más preparado constitucionalmente para llegar a ser más resiliente en la medida que lo ensaya en las situaciones del diario vivir.  

Desde pequeños, a través de la educación de nuestros padres, se nos enseña a manejar la frustración. Pero no todos lo asimilan igual cuando algo no se nos concede o cuando repartimos los beneficios de muchos regalos o dádivas que se nos han otorgado. 

Si no lo aprendió desde chico, puede tratar de analizar las situaciones de su vida y desgranar lo positivo y negativo de ellas, desechando lo malo y ponderando y ensanchando lo bueno. Los ejemplos familiares influyen considerablemente, esa imagen que transmiten nuestros progenitores debería marcarnos positivamente, aunque no siempre es así. 

Tener fortaleza mental implica, entre otras cosas, diferenciar entre lo importante y lo urgente, clarividencia para identificar relaciones tóxicas y sapiencia evitar querer controlarlo todo.

Contar con fortaleza mental nos permite sacar lo mejor de nosotros cuando más lo necesitamos. 

Nadie puede saber lo que nos va a suceder, pero sí podemos manejar nuestros pensamientos, comportamientos y reacciones. 

Se trata, sobre todo, de desarrollar un conjunto de habilidades para aplicar a todo tipo de situaciones estresantes, que tarde o temprano llegarán a nuestras vidas, y afrontarlas con naturalidad y aplomo. Ni más ni menos.